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Elecciones

Bottinelli: “Si fuese Argentina, el FA ganaría en primera vuelta”

Pese a las novedades que trae la elección nacional 2019, hay elementos que “en esta edición siguen su lógica”. Un ejemplo, señala el analista político, es que “habrá balotaje”.

En la impronta deportiva que adquieren las elecciones en Uruguay, pareciera que el domingo se juega la gran final del campeonato. A juzgar por los bocinazos, la cartelería y los efusivos discursos de los candidatos, pareciera que el 27 de octubre se dilucidaría, por fin, el ganador de la “decisiva” puja entre “continuidad” y “alternancia”. Pero “la mayoría de la gente no siente que esta elección le cambie la vida”. Al menos así lo percibe el analista político Óscar Bottinelli.

Este doble ritmo emocional (la euforia de los militantes por un lado, y la apatía del resto de la población por el otro) confluyen justo en unos comicios que, según el analista, “son históricos”. ¿Por qué? El Parlamento quedará conformado “por un mínimo de seis partidos (que es el pico histórico) y un máximo de nueve”. Pero, a su vez, estas elecciones darán inicio al “tetrapartidismo”.

Uruguay tiene la curiosa costumbre de fundar partidos en las primeras décadas de cada siglo. El bipartidismo entre blancos y colorados tiene su origen en las divisas de comienzos del siglo XIX. Un siglo después surgen los partidos socialistas, comunistas y socialdemócratas. El nacimiento del Frente Amplio, en 1971, es, según Bottinelli, fruto de la conjunción y escisión de colectividades ya existentes. Y ahora, en 2019, aparece Cabildo Abierto. La novedad electoral.

“Guido Manini vino a ocupar un liderazgo que estaba huérfano, vacío de representación, que es el de la derecha pura, del catolicismo conservador”, dijo ayer el fundador de la consultora Factum en un desayuno que organizó la Cámara Española de Comercio. Eso explica, según Bottinelli, el “sostenido crecimiento en la intención de voto” que tuvo el novel partido desde mayo y que, a la fecha, lo haría poseedor de tres senadores y entre nueve y diez diputados.

Pese a las novedades que trae la elección nacional 2019, hay elementos que “en esta edición siguen su lógica”. Un ejemplo, señala el analista, es que “habrá balotaje”. Desde la reforma electoral de 1996, en Uruguay existen dos vueltas. “La excepción sería que no la hubiese”. De hecho de las cuatro elecciones que ya hubo bajo este régimen, solo en una no hubo pasaje al balotaje (cuando Tabaré Vázquez obtuvo el 51,7% en octubre de 2004). Es que “para ganar en primera vuelta hay que tener un porcentaje extremadamente alto, que se acerca al 52%”.

En Argentina, en cambio, puede vencer aquel presidenciable que obtenga el 45% de los votos afirmativos (no cuentan los blancos y anulados) o más del 40% con una distancia de diez puntos sobre su seguidor. Eso significa que “si fuese Argentina, el Frente Amplio ganaría en primera vuelta”, dice Bottinelli.

Lo que “es una certeza” es que el oficialismo no obtendrá mayorías parlamentarias. La afirmación del analista se basa en los datos de su última encuesta de intención de voto, porque la nueva se conocerá recién en la noche de hoy.

El Frente Amplio obtendría 13 senadores, eso significa una caída de dos legisladores en esta cámara que tiene 30 escaños en total. A su vez, conseguiría entre 38 y 40 diputados, más de 10 bancas menos en una cámara de 99 escaños.

Así las cosas, Uruguay se encamina a una paradoja: quien se haga del gobierno (el Frente Amplio o el Partido Nacional) seguramente lo haga con menos legisladores que los que obtuvo hace un lustro. Los blancos, que según Bottinelli tienen “más chances de sumar otros partidos para una eventual coalición”, podrían conseguir la Presidencia incluso perdiendo un senador.

Todas estas hipótesis y los cálculos electorales que hacen los comandos de campaña, para Bottinelli se diluyen en la conversación con la gente. Porque, insiste, “hay una apatía notoria” y que excede a edades y contextos. *(Fuente: El País)

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